Al día siguiente
Sin costoLos pesos entran en la cuenta bancaria del comercio el día hábil siguiente. Es el camino por defecto y no tiene cargo.
Escanea un QR con el app de su banco y paga por Pix. El comercio argentino cobra en pesos, en su cuenta de siempre. Nadie cambia plata, nadie instala nada.
Brasil resolvió los pagos domésticos mejor que casi cualquier país del mundo. Pix es instantáneo, gratuito y universal: el brasileño lo usa para todo, todos los días. Después cruza a Argentina y esa infraestructura se apaga de golpe.
Paga con tarjeta y se come el tipo de cambio del emisor más los recargos, o busca cambiar efectivo en la calle. En los dos casos paga de más, y en el segundo asume un riesgo.
Ticket más chico, o directamente la venta perdida. Y cuando cobra, cobra tarde y con un costo que no controla ni entiende.
El turista paga como sabe pagar, en un segundo, desde su banco. El comercio cobra en pesos en su cuenta, con un costo conocido de antemano.
Todo el negocio está en esta secuencia. Vale seguirla con atención, porque explica también por qué es seguro.
Desde el app, fija el precio en pesos. El QR sale al instante, en el mostrador o en la mesa.
Escanea con el app de su banco brasileño y paga por Pix, exactamente como paga en su casa. No instala nada, no abre una cuenta, no cambia plata.
El Pix cae en la subcuenta que ese comercio tiene a su nombre en Brasil. No pasa por una cuenta nuestra.
La conversión ocurre sobre la cotización del momento, calculada y aplicada de forma automática.
Pesos en su cuenta bancaria al día siguiente, o stablecoins en su billetera al instante. Elige el comercio.
El dinero no cruza la frontera en cada operación. Los reales quedan en Brasil y los pesos salen en Argentina. Eso es lo que hace que la operación sea instantánea para el turista y barata para el comercio — y es una decisión de diseño, no una casualidad.
Acá hay una diferencia con el resto de la industria que vale explicar despacio, porque cambia cómo se siente el producto del lado del comercio.
El comercio fija el precio en pesos y recibe exactamente esos pesos. Nuestro ingreso viaja en el tipo de cambio de la operación, no en un descuento sobre su cobro. No hay comisión por venta, ni retención, ni una liquidación que llega distinta de lo que se facturó.
Los pesos entran en la cuenta bancaria del comercio el día hábil siguiente. Es el camino por defecto y no tiene cargo.
Para el comercio que prefiere cobrar en dólar digital, la liquidación es inmediata. Solo se descuenta el costo de la red elegida.
El adelanto del cobro: el comercio recibe los pesos en el momento en lugar de esperar al día siguiente. Es la única situación en la que se le descuenta algo, y es porque lo eligió.
El software de un producto de pagos se replica. Lo que sigue, no — o no en el plazo en que un competidor necesitaría hacerlo.
El grupo opera con una sociedad inscripta como Proveedor de Servicios de Pago en el registro del Banco Central de la República Argentina, con contrato firmado con RENAPER para validación de identidad. Conseguir eso es un trámite largo, con requisitos de capital y de compliance. Un competidor con dinero puede copiar el software; esto no lo copia rápido.
Cobro por Pix en Brasil, conversión, y salida tanto a cuenta bancaria argentina como a stablecoins sobre varias redes. No es un piloto ni un prototipo: hay comercios cobrando todos los días con esto.
El modelo de subcuentas con verificación de identidad propia por comercio. El dinero del comercio nunca se mezcla con el de otro ni con el nuestro. Es una decisión de arquitectura, tomada temprano, y es la que hace que el negocio sea auditable.
Hoteles, agencias de viaje, restaurantes y tiendas en los destinos donde llega el turismo brasileño: la Patagonia, Iguazú, Buenos Aires. Comercios que ya cobran, ya facturan y ya nos conocen.
La pregunta que hace todo el mundo en esta industria es dónde queda la plata mientras viaja. La respuesta acá es corta: en la cuenta del comercio, siempre.
Cada comercio opera sobre su propia subcuenta, con su verificación de identidad hecha a su nombre. No existe una cuenta común donde los fondos se mezclen.
El programa de prevención de lavado está montado: manual, oficial de cumplimiento, y los reportes que exige la Unidad de Información Financiera.
El alta de un comercio incluye verificación de identidad con biometría y validación documental, no un formulario que se completa solo.
Un comprador estratégico pregunta rápido cuánta gente hace falta para sostener esto. Es una parte deliberada del diseño.
La cotización se ajusta sola contra el mercado, en ciclos cortos, sin que nadie la toque a mano.
Un monitor automático vigila la operación y avisa cuando algo se sale de los umbrales medidos: un cobro colgado, un patrón anómalo, un saldo que no cierra.
El cierre del día se calcula solo a la medianoche y llega escrito, con el resultado y la posición.
Argentina fue el primero porque el flujo de turismo brasileño es grande y constante. Pero nada de lo construido es específico de Argentina: el patrón es siempre el mismo — el visitante paga con el medio de su país, el comercio cobra con el medio del suyo.
Pesos a cuenta bancaria al día siguiente, o stablecoins al instante.
Dólares por transferencia bancaria, o stablecoins al instante.
Euros por SEPA, o stablecoins.
Pesos colombianos a cuenta.
Este documento cuenta qué es y cómo funciona. Volumen, márgenes, comercios y la operación en detalle quedan para una segunda instancia, con confidencialidad firmada.
Ele escaneia um QR com o app do banco dele e paga por Pix. O comerciante argentino recebe em pesos, na conta de sempre. Ninguém troca dinheiro, ninguém instala nada.
O Brasil resolveu os pagamentos domésticos melhor do que quase qualquer país do mundo. O Pix é instantâneo, gratuito e universal: o brasileiro usa para tudo, todo dia. Aí ele atravessa para a Argentina e essa infraestrutura simplesmente desliga.
Ele paga no cartão e engole o câmbio do emissor mais as taxas, ou sai procurando trocar dinheiro na rua. Nos dois casos paga a mais, e no segundo ainda corre risco.
Ticket menor, ou a venda perdida de vez. E quando recebe, recebe tarde e com um custo que não controla nem entende.
O turista paga do jeito que sabe pagar, em um segundo, direto do banco dele. O comerciante recebe em pesos na conta, com um custo conhecido de antemão.
O negócio inteiro está nesta sequência. Vale acompanhar com atenção, porque ela também explica por que é seguro.
Pelo app, define o preço em pesos. O QR sai na hora, no balcão ou na mesa.
Escaneia com o app do banco brasileiro e paga por Pix, exatamente como paga em casa. Não instala nada, não abre conta, não troca dinheiro.
O Pix cai na subconta que aquele comerciante tem em nome dele no Brasil. Não passa por nenhuma conta nossa.
A conversão usa a cotação do momento, calculada e aplicada de forma automática.
Pesos na conta bancária no dia seguinte, ou stablecoins na carteira na hora. Quem escolhe é ele.
O dinheiro não atravessa a fronteira a cada operação. Os reais ficam no Brasil e os pesos saem na Argentina. É isso que torna a operação instantânea para o turista e barata para o comerciante — e é uma decisão de projeto, não um acaso.
Aqui há uma diferença em relação ao resto do setor que vale explicar com calma, porque muda como o produto é percebido do lado do comerciante.
Ele define o preço em pesos e recebe exatamente esses pesos. Nossa receita está na taxa de câmbio da operação, não em um desconto sobre o que ele cobrou. Não há comissão por venda, nem retenção, nem um repasse que chega diferente do que foi faturado.
Os pesos entram na conta bancária do comerciante no dia útil seguinte. É o caminho padrão e não tem taxa.
Para quem prefere receber em dólar digital, a liquidação é imediata. Desconta-se apenas o custo da rede escolhida.
A antecipação do recebimento: o comerciante recebe os pesos na hora em vez de esperar o dia seguinte. É a única situação em que algo é descontado, e é porque ele escolheu.
O software de um produto de pagamentos se replica. O que vem a seguir, não — pelo menos não no prazo em que um concorrente precisaria.
O grupo opera com uma empresa registrada como Provedora de Serviços de Pagamento junto ao Banco Central da República Argentina, com contrato assinado com o RENAPER para validação de identidade. Conseguir isso é um processo longo, com exigências de capital e de compliance. Um concorrente com dinheiro copia o software; isso ele não copia rápido.
Cobrança por Pix no Brasil, conversão, e saída tanto para conta bancária argentina quanto para stablecoins em várias redes. Não é piloto nem protótipo: há comerciantes recebendo todos os dias com isso.
O modelo de subcontas com verificação de identidade própria por comerciante. O dinheiro dele nunca se mistura com o de outro nem com o nosso. É uma decisão de arquitetura, tomada cedo, e é ela que torna o negócio auditável.
Hotéis, agências de viagem, restaurantes e lojas nos destinos onde chega o turismo brasileiro: Patagônia, Iguaçu, Buenos Aires. Comerciantes que já recebem, já faturam e já nos conhecem.
A pergunta que todo mundo faz neste setor é onde o dinheiro fica enquanto viaja. Aqui a resposta é curta: na conta do comerciante, sempre.
Cada comerciante opera sobre a própria subconta, com a verificação de identidade feita em nome dele. Não existe conta comum onde os fundos se misturem.
O programa de prevenção à lavagem de dinheiro está montado: manual, responsável de compliance e os reportes exigidos pela autoridade financeira argentina.
O cadastro de um comerciante inclui verificação de identidade com biometria e validação documental, não um formulário que se preenche sozinho.
Um comprador estratégico pergunta rápido quanta gente é preciso para sustentar isso. É uma parte deliberada do desenho.
A cotação se ajusta sozinha contra o mercado, em ciclos curtos, sem ninguém mexer na mão.
Um monitor automático vigia a operação e avisa quando algo sai dos limites medidos: uma cobrança pendurada, um padrão anômalo, um saldo que não fecha.
O fechamento do dia é calculado sozinho à meia-noite e chega escrito, com o resultado e a posição.
A Argentina veio primeiro porque o fluxo de turismo brasileiro é grande e constante. Mas nada do que foi construído é específico da Argentina: o padrão é sempre o mesmo — o visitante paga com o meio do país dele, o comerciante recebe com o meio do dele.
Pesos em conta bancária no dia seguinte, ou stablecoins na hora.
Dólares por transferência bancária, ou stablecoins na hora.
Euros por SEPA, ou stablecoins.
Pesos colombianos em conta.
Este documento conta o que é e como funciona. Volume, margens, base de comerciantes e a operação em detalhe ficam para um segundo momento, com confidencialidade assinada.
They scan a QR code with their own banking app and pay by Pix. The Argentine merchant is paid in pesos, into the account they already use. Nobody exchanges currency, nobody installs anything.
Brazil solved domestic payments better than almost any country in the world. Pix is instant, free and universal — Brazilians use it for everything, every day. Then they cross into Argentina and that infrastructure simply switches off.
They pay by card and absorb the issuer’s exchange rate plus the surcharges, or they go looking to change cash on the street. Either way they overpay, and in the second case they take on real risk.
A smaller basket, or the sale lost outright. And when they do get paid, they get paid late and at a cost they neither control nor understand.
The traveller pays the way they know how, in a second, straight from their bank. The merchant is paid in pesos into their account, at a cost known in advance.
The whole business lives in this sequence. It is worth following closely, because it also explains why the model is safe.
From the app, they set the price in pesos. The QR appears instantly, at the counter or at the table.
They scan with their Brazilian banking app and pay by Pix, exactly as they do at home. No download, no new account, no currency exchange.
The Pix arrives in the sub-account that merchant holds in their own name in Brazil. It never passes through an account of ours.
Conversion runs against the live rate at that moment, calculated and applied automatically.
Pesos in their bank account the next day, or stablecoins in their wallet instantly. The merchant chooses.
The money does not cross the border on every transaction. The reais stay in Brazil and the pesos are paid out in Argentina. That is what makes the transaction instant for the traveller and cheap for the merchant — and it is a design decision, not an accident.
There is a difference here from the rest of the industry that is worth explaining slowly, because it changes how the product feels from the merchant’s side.
The merchant sets the price in pesos and receives exactly those pesos. Our revenue sits in the exchange rate of the transaction, not in a deduction from what they charged. There is no per-sale commission, no withholding, and no settlement that arrives different from what was invoiced.
The pesos reach the merchant’s bank account on the next business day. It is the default path and carries no fee.
For merchants who prefer to be paid in digital dollars, settlement is immediate. Only the cost of the chosen network is deducted.
Early settlement: the merchant receives the pesos on the spot instead of waiting for the next day. It is the only case where anything is deducted, and it happens because they chose it.
The software behind a payments product can be replicated. What follows cannot — at least not on the timeline a competitor would need.
The group operates through a company registered as a Payment Services Provider with the Central Bank of Argentina, with a signed agreement with RENAPER, the national identity registry, for identity verification. Obtaining that is a long process with capital and compliance requirements. A well-funded competitor can copy the software; this they cannot copy quickly.
Pix collection in Brazil, conversion, and payout to both Argentine bank accounts and stablecoins across several networks. This is not a pilot or a prototype: merchants collect with it every day.
A sub-account model with identity verification carried out per merchant. A merchant’s money never mixes with another’s, or with ours. It was an architectural decision taken early, and it is what makes the business auditable.
Hotels, travel agencies, restaurants and shops in the destinations Brazilian tourism actually reaches: Patagonia, Iguazú, Buenos Aires. Merchants who already collect, already invoice, and already know us.
The question everybody in this industry asks is where the money sits while it travels. The answer here is short: in the merchant’s account, always.
Every merchant operates on their own sub-account, with identity verification completed in their name. There is no pooled account where funds commingle.
The anti-money-laundering programme is in place: written policy, a compliance officer, and the reporting the Argentine financial intelligence unit requires.
Merchant onboarding includes biometric identity verification and document validation — not a form that fills itself in.
A strategic buyer asks early how many people it takes to keep this running. That is a deliberate part of the design.
The exchange rate adjusts itself against the market on short cycles, with nobody touching it by hand.
An automated monitor watches the operation and raises a flag when something leaves its measured thresholds: a stalled collection, an anomalous pattern, a balance that does not reconcile.
The daily close is calculated automatically at midnight and arrives written out, with the result and the position.
Argentina came first because the flow of Brazilian tourism is large and steady. But nothing that has been built is specific to Argentina: the pattern is always the same — the visitor pays with their country’s method, the merchant is paid with theirs.
Pesos to a bank account next day, or stablecoins instantly.
Dollars by bank transfer, or stablecoins instantly.
Euros over SEPA, or stablecoins.
Colombian pesos to an account.
This document covers what the business is and how it works. Volume, margins, the merchant base and the operation in detail belong to a second stage, under signed confidentiality.